Cuando empecé a practicar yoga, lo que más me costó no fue ninguna postura. Fue quitarme de encima lo que ya pensaba sobre el yoga antes de haberlo probado.
Llevaba veinte años trabajando sentado, con la espalda cargada y el tórax cerrado, y una lista bastante larga de razones para no desenrollar una esterilla. Aquí están las diez, con lo que descubrí en cada una. Ninguna aguantó.
01. No soy suficientemente flexible
Precisamente.
Este fue uno de mis mayores complejos al empezar. Pensaba que si no podía tocarme los pies, no servía para esto. Pero sería como decir que no sales a correr porque todavía no tienes fondo: precisamente practicas para desarrollar aquello que hoy te falta.
Puedes empezar porque estás rígido.
No buscamos convertirte en contorsionista. Buscamos que tu cuerpo recupere margen de movimiento y se mueva con más confianza.
02. El yoga es para gente alternativa
Puede serlo para quien lo viva así. Pero no tiene por qué ser tu caso. A mí la estética zen, los mandalas y el incienso también me echaban un poco para atrás. Cuando quité todo ese envoltorio, encontré algo mucho más sencillo: una forma de trabajar el cuerpo, la respiración y la atención.
No tienes que cambiar tu personalidad para practicar. Yo sigo escuchando rock mientras sudo en la esterilla.
03. El yoga no sirve para ganar fuerza
Depende del estilo y de cómo practiques. Yo venía de entrenar en el gimnasio y la primera vez que vi una plancha lenta pensé que no parecía gran cosa. Hasta que la probé.
El yoga dinámico puede exigir bastante fuerza de control y resistencia, especialmente cuando tienes que sostener tu propio cuerpo y coordinarlo con la respiración. No sustituye necesariamente todo el trabajo de fuerza, pero puede complementarlo muy bien.
04. Eso no es para hombres
El cuerpo masculino también se tensa. También se carga. También acumula horas sentado. También puede perder movilidad.
Muchos hombres llegan al yoga precisamente porque han pasado demasiado tiempo desconectados de su cuerpo: espalda cargada, caderas rígidas, cuello tenso, respiración superficial, sensación de ir siempre con prisa.
No necesitas ser «un yogui». Solo necesitas tener un cuerpo. Y ya lo tienes.
05. El yoga es aburrido y lento
Si has experimentado eso es porque has hecho una práctica que no encaja contigo. El yoga dinámico puede tener ritmo, trabajo, calor, esfuerzo y coordinación.
No tienes que pasar una hora sentado intentando encontrar la paz interior: puedes moverte, sudar, concentrarte, trabajar. Y también bajar revoluciones. Todo depende de cómo se plantee la práctica.
06. No tengo tiempo
Esta objeción la entiendo perfectamente. Pero muchas veces el problema no es el tiempo real: es pensar que solo cuenta si tienes una hora perfecta.
Diez o quince minutos cuentan. Un día haces 15. Otro día haces 10. Otro haces 5. No se trata de construir una racha perfecta. Se trata de convertir el movimiento en algo a lo que puedes volver.
07. El lenguaje del yoga me tira para atrás
A mí también. Perdí demasiado tiempo intentando recordar palabras en sánscrito y descubrí algo bastante liberador: el nombre técnico de una postura no cambia el trabajo de tu cuerpo.
Por eso aquí hablamos claro. Si un término te ayuda, perfecto; si no, no pasa nada. Lo importante es entender qué haces, cómo respiras, qué sientes y cómo adaptas el movimiento.
08. Soy demasiado grande, pesado o musculado
No eres demasiado nada para empezar. Solo necesitas adaptar la práctica a tu punto de partida. Si tienes mucha masa muscular y poca movilidad, probablemente algunas posiciones necesiten más espacio o modificaciones. Y eso está bien: las modificaciones no son un nivel inferior, son parte normal de aprender a moverte.
No persigas la forma de otra persona. Aprende a trabajar con tu cuerpo.
09. Me da palo sentirme torpe
Vas a parecer un pato mareado. Y no pasa nada.
Te vas a desequilibrar. Te vas a equivocar. Vas a confundir derecha e izquierda. Bienvenido: estás aprendiendo. La torpeza inicial no significa que no sirvas para esto, significa que estás recuperando una relación con tu propio cuerpo.
Empezar siendo malo es el requisito, no el obstáculo.
10. No encajo en el ambiente del yoga
Entonces construye una forma de practicar que sí encaje contigo: en casa, con música, con lenguaje claro, con menos ritual y más realidad.
El yoga no debería hacerte sentir fuera de sitio. Debería ayudarte a sentirte más cómodo dentro de tu propio cuerpo.
No hace falta resolver ninguno antes de empezar
Si te has visto reflejado en alguno de estos diez puntos, no tienes que solucionarlo primero. Se resuelven practicando, no pensando.
Solo necesitas una primera sesión de diez o quince minutos, con la secuencia impresa delante y sin una pantalla dirigiéndote. En Práctica están las láminas que uso yo, gratis y listas para imprimir.

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