Soy Juan Arribas.

Padre. Ingeniero de software. Músico.

Llevo tiempo intentando resolver una pregunta bastante difícil:

¿Es posible diseñar una vida en la que estar fuerte, móvil, en forma y mentalmente presente sea una consecuencia natural de cómo vives?

Quiero encontrar una forma de integrar yoga, fuerza, movimiento y atención en una vida real: trabajo, pantallas, familia, responsabilidades, poco tiempo.

Y hay otras preguntas que vienen pegadas a esta.

¿Cómo acercar el yoga a hombres como yo, que necesitan sus beneficios pero nunca se han sentido demasiado identificados con su mundo?

¿Cómo utilizar la música —escucharla, tocarla, crearla— para salir del ajetreo del día a día, conectar conmigo uno mismo y conectar mejor con los demás?

Y, sobre todo:

¿Cómo conseguir que todo esto no sirva únicamente para funcionar mejor, sino para vivir mejor?

Porque quiero un cuerpo capaz.

Una mente presente.

Quiero seguir siendo padre, músico, creador, aprender cosas, hacerlas y compartirlas.

Y quiero disfrutar del camino.

Eso es lo que estoy intentando resolver.

Y para entender por qué acabé haciéndome estas preguntas, hay que volver al principio.

EL ORIGEN

En 2009 tuve un accidente que derivó en una pérdida de líquido cefalorraquídeo. Después llegaron las migrañas y algo más incomodo que el dolor: la sensación de no poder confiar en que mi cuerpo respondiera igual que antes.

Hubo meses en los que subir una escalera sin marearme era una victoria.

Empecé a interesarme por todo lo que pudiera ayudarme a estar mejor: movimiento, respiración, descanso, alimentación y hábitos. El yoga apareció ahí.

No lo busqué como una cura milagrosa ni como sustituto de la atención médica. Llegué con curiosidad a una práctica que, poco a poco, me ayudó a bajar tensión, moverme con más control y encontrarme mejor.

Cuando empecé, me sentía bastante torpe.

No era flexible. No sabía cómo se llamaban las posturas. Me costaba seguir una clase. Y, sinceramente, había partes del ambiente tradicional del yoga con las que no llegaba a conectar del todo.

El caso es que después de cada clase me encontraba muy bien. Esa sensación después de hacer yoga de que el cuerpo ha despertado. Puede parecer una tontería, pero casi siempre me queda la sensación de como si mi cuerpo fuera más joven que antes de practicar.

Eso sí conectó conmigo.

Así que me centré en seguir aprendiendo y perfeccionando las secuencias de yoga que iba aprendiendo, y no tanto en aprender los mantras en sánscrito, nombres raros o encajar en un determinado tipo de persona zen.

Y encontré algo útil de verdad: un sistema perfeccionado durante milenios para entrenamiento de cuerpo y de la mente, y que puedo llevar conmigo donde quiera que esté. Wow.

Desde entonces sigo practicando, leyendo, preguntando y probando cosas. Algunas me sirven. Otras no. Aquí comparto lo que voy aprendiendo, e intento explicarlo de una forma que tenga sentido si tienes poco tiempo y cero experiencia previa.

QUÉ ESTOY CONSTRUYENDO

No quiero construir otra biblioteca con cientos de clases.

Quiero encontrar las pocas cosas que realmente importan, darles sentido y convertirlas en algo que puedas aprender, practicar y acabar incorporando a mi rutina.

El yoga dinámico es el eje principal.
La fuerza y la movilidad hacen el cuerpo capaz.
La atención evita que vivamos permanentemente en piloto automático.

Y la música aporta algo que ninguna rutina de entrenamiento puede darte: expresión, emoción y color a tu existencia.

Todo pasa primero por mi propia esterilla, mi propia agenda y mi propio cuerpo.

Si no lo uso, no lo comparto.

Esto es para gente normal

Para quien termina el día con poca gasolina pero sabe que debería moverse más.

Para quien entrena, pero nota que cada vez está más rígido porque no todo es la fuerza.

Para quien lleva tiempo pensando “debería hacer algo” y no encuentra una forma de hacerlo sostenible.

Para quien todavía piensa que el yoga es gente haciendo equilibrios imposibles al amanecer y encender incienso y velas. O para quién ya hace yoga y cree que con eso es suficiente.

No hablo desde la meta.

Estoy intentando resolver exactamente lo mismo.

Y esa es, precisamente, la razón por la que existe Let’s Rock Yoga.

Lo que encontrarás aquí

Artículos y notas sobre cuerpo, atención, música y diseño de vida

Prácticas y herramientas que yo uso de verdad (pocas, pero útiles)

Un método para aprender y practicar con cada vez menos dependencia de la pantalla

Música como herramienta de presencia y expresión, no solo como fondo

Honestidad sobre lo que funciona y lo que no

No todo te servirá igual.
Cada cuerpo, cada momento vital y cada agenda son distintos.
Pero si alguna de estas cosas consigue que te muevas un poco más, que recuperes presencia o que vuelvas a notar tu cuerpo, habrá merecido la pena.

Bienvenido.